sábado, 2 de abril de 2016

Reflexiones epistemológicas sobre la Astrología - 2° Entrega

Astrologia




¿Es la Astrología una "pseudociencia"?




"El mayor peligro para la filosofía es la estrechez en la selección de evidencias"

Alfred North Whitehead

Ciencia y Pseudociencia


Habiendo hecho esas aclaraciones introductorias, ahora podemos regresar al asunto de la delimitación entre Ciencia y pseudociencias, con el ánimo de mostrar cuán arbitrario puede resultar, y cuántos prejuicios pueden deslizarse en este intento de marcar los límites de lo que se considerará científico.


Utilizaré el tema de la Astrología para ejemplificarlo, aunque también sería bueno revisar su aplicación al Psicoanálisis, o la Psicología Analítica de Jung, la Alquimia, la Parapsicología, etc.

Con el propósito de interpretar los argumentos que ofrecen - ¡aquellos pocos que se molestan en darlos!- con respecto al supuesto carácter pseudocientífico de la Astrología, debemos ubicarnos en un determinado marco de referencia epistemológico. Esto es necesario a fin de contar con una base de sustentación y tener una perspectiva desde la cual podamos observarla, así como para disponer de criterios de evaluación que nos permitan examinar y sopesar su contenido teórico, sus métodos y el alcance que pretende dar a sus afirmaciones.

Con dicha finalidad, a su vez, podríamos localizarnos en diferentes posturas, más o menos rígidas o cerradas, o más flexibles y abiertas respecto al tema en cuestión. Pero, a fin de evidenciar que no queremos -ni necesitamos- resguardarnos en alguna escuela epistemológica suficientemente benigna y conveniente a nuestros fines, recurriremos voluntariamente al criterio de una de las posiciones más duras y aparentemente inconveniente a nuestro objetivo. A saber, la postura del físico y epistemólogo Dr. Mario Bunge -quizás la menos favorable en este tema en particular- y uno de los clásicos representantes de los ámbitos universitarios de las Ciencias duras-.

Mario Bunge
Bunge ha definido brevemente la pseudociencia de la siguiente manera: "Una pseudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia. Ejemplos: alquimia, astrología, caracterología, creacionismo científico, grafología, ufología, parapsicología y psicoanálisis".

(Aunque utilizaré esta definición por el motivo antes señalado, deseo dejar aclarado que no me resulta satisfactoria; y que considero muy injustos los ejemplos, ofrecidos -por lo demás- sin la menor justificación; a mi criterio, sólo sirve para poder apreciar lo conflictivo del tema, y cuán fuertemente depende de la estructura psicológica y de los condicionamientos mentales del que tiene que oficiar de definidor, por mucha que sea su sapiencia y calificación en otros ámbitos).

Según el criterio que Bunge propone, una pseudociencia se reconoce por poseer al menos un par de las características siguientes:
  • Invoca entes inmateriales o sobrenaturales, inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria colectiva y necesidad histórica.
  • Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos.
  • Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace solo en detalles .
  • Rechaza la crítica.
  • No encuentra ni utiliza leyes generales. 
  • Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la cienciaPor ejemplo, la telequinesis contradice el principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de que solo un cerebro individual puede recordar.
  • No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha.  En particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen tratos con la psicología experimental o con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a cambio. Las ciencias propiamente dichas forman un sistema de componentes interdependientes.
  • Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. 
  • Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad desinteresada. Ni admite ignorar algo: tiene explicaciones para todo. Pero sus procedimientos y recetas son ineficaces por no fundarse sobre conocimientos auténticos. Al igual que la magia, tiene aspiraciones técnicas infundadas.
  • Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus cultores no publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni de congresos abiertos a la comunidad científica. Los científicos, en cambio, someten sus ideas a la crítica de sus pares: someten sus artículos a publicaciones científicas y presentan sus resultados en seminarios, conferencias y congresos.
(Artículo publicado originalmente en el diario La Nación, de Argentina, el lunes 19 de febrero de 2001, y repetido en La Insignia, el 27 de enero del 2007)

De los diez enunciados, es fácil ver -si la vista no está nublada por densas capas de prejuicios- que los nueve primeros -y eso sólo filtrando lo que es falso, como que la telekinesis viola el principio de conservación de la energía- son absolutamente inaplicables a la Astrología. Por ello, les dedicaremos apenas una rápida pasada, dejando una refutación más detallada para otros que se hallen más motivados con este asunto.

A continuación, transcribimos lo que está ocurriendo entre algunos académicos preocupados por la situación del incremento en la acogida de la astrología en muchas partes del mundo. En los siguientes artículos haremos nuestro mejor esfuerzo por tratar de calmarlos. Eso sí, recordando el dicho de que no hay peor sordo que el que no quiere oir...

Miguel Ángel Sabadell y Javier Armentia recordaron la publicación del manifiesto y hablaron de la presencia actual de la astrología en la sociedad. Fue en The Irish Corner. Posteriormente, en Madrid,  tuvo lugar Escépticos en el Pub, actividad organizada por ARP-SAPC.


A continuación, el manifiesto al que nos referíamos antes, y que también contó con el apoyo explícito de la organización Círculo Escéptico.



OBJECIONES A LA ASTROLOGÍA
Científicos de diversos campos estamos preocupados por el incremento en la acogida de la astrología en muchas partes del mundo. Nosotros, los abajo firmantes, -astrónomos, astrofísicos y científicos de otras ramas del saber- queremos prevenir al público sobre la aceptación incondicional de las predicciones y consejos dados privada o públicamente por los astrólogos.
Objeciones a la Astrologia
Aquellos que quieran creer en la astrología deberían saber que no existe fundamento científico para su creencia. 
En la antigüedad las personas creían en las predicciones y consejos de los astrólogos porque la astrología formaba parte de su visión mágica del mundo. Veían los objetos celestes como moradas y presagios de los dioses, y por tanto íntimamente conectados con los sucesos que ocurrían aquí en la Tierra: No tenían idea de las grandes distancias que nos separan de los planetas y las estrellas. Ahora que estas distancias pueden ser y han sido calculadas, podemos ver lo infinitamente pequeñas que son las influencias gravitacionales y de cualquier otro tipo producidas por los lejanos planetas y las aún más lejanas estrellas. Es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento del nacimiento pueden de alguna forma determinar nuestros futuros. Tampoco es verdad que la posición de los objetos celestes haga que ciertos días o periodos del tiempo sean más favorables para emprender algún tipo de acción, tales como negocios, trabajos, viajes..., o que el signo bajo el cual uno ha nacido determine la compatibilidad o incompatibilidad en su relación con otras personas.
¿Por qué cree la gente en la astrología? En esta época de incertidumbres es muy reconfortante tener quien dirija la toma de las propias decisiones. Gusta creer en un destino predeterminado por fuerzas astrales más allá de cualquier control. Sin embargo, somos nosotros los que debemos enfrentarnos al mundo, debemos darnos cuenta que nuestros futuros dependen de nosotros mismos, y no de las estrellas.  
Imaginábamos, en estos días en que la cultura y la educación se encuentran muy difundidas, que sería innecesario desenmascarar creencias basadas en la magia y la superstición. Con todo, la aceptación de la astrología es cada vez mayor en la sociedad moderna. Estamos especialmente inquietos por la continuada proliferación de cartas astrales, predicciones y horóscopos por los medios de comunicación social tanto visuales como escritos. Esto sólo puede contribuir al crecimiento del irracionalismo y el oscurantismo. Creemos que ha llegado el momento de rechazar vigorosamente las afirmaciones pretenciosas de los astrólogos charlatanes.
Es claro que esas personas que continúan teniendo fe en la astrología lo hacen a pesar de que no hay ninguna base científica para sus creencias, y sí hay una fuerte evidencia de lo contrario.


Paul Feyerabend
Esta lista de firmas -que omitimos- nos hace recordar las sabias observaciones del afamado epistemólogo austríaco Paul Feyerabend en su libro "La ciencia en una sociedad libre", acerca del tono religioso -en el mal sentido- y el carácter autoritario de los reclamos (era en 1975) contra la astrología. Se juntan a veces cientos de firmas de astrónomos, incluyendo decenas de científicos galardonados con el Premio Nobel, en vez de dar unos pocos pero contundentes y buenos argumentos en su contra. Además, Feyerabend se tomó el trabajo de consultar a muchos firmantes de la proclama de 1975, para preguntarles qué habían leído sobre astrología. ¡Obviamente, nada! Concluyó que lo ocurrido era -en cierto sentido teórico- peor que lo que hacía la Inquisición de la Iglesia Católica, ya que ésta se tomaba el trabajo de leer las obras declaradas heréticas, señalando en cada una los puntos que eran considerados una herejía. Acá no se leía ni aclaraba nada, y tan sólo se imponía "la fuerza" de tantas firmas de astrónomos expertos. Si ellos lo dicen ... ¡Esa es la única verdad posible!

Demás está decir que nosotros nos referiremos a la Astrología seria, la que se estudia y practica en Centros Astrológicos, pequeños o grandes, pero con el trabajo constante y la cooperación de mucha gente inteligente, estudiosa y bien formada, amante de la disciplina en sí misma, y proveniente de las más diversas profesiones y ocupaciones.

La otra astrología, la ejercida por personas que han prostituido la disciplina, y carecen de una verdadera y reconocida formación en la misma, para lucrar económicamente explotando las dudas y necesidades de los más ingenuos e ignorantes, es a todas luces una actividad supersticiosa y que consideramos menos que pseudocientífica: no tiene la menor relación con la Ciencia, y raya en lo delictivo. En gran medida, ellos han colaborado en la degradación y el descrédito que ha debido padecer y soportar este antiquísimo saber.

Ver también ¿Qué son las pseudociencias? de Mario Bunge, Montreal, Canadá; y Artículos y actividades seleccionados y recomendados por ARP-Sociedad Para el Avance del Pensamiento Crítico para su lectura y análisis en las aulas. 
También en Wikipedia: pseudociencias

¡Pero por favor, piensen lo leído por ustedes mismos!

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