miércoles, 27 de abril de 2016

Jung, Pauli y Bohm: hacia una posible explicación parcial de la Astrología (Parte 1)



"La astrología representa la suma de todos los conocimientos psicológicos de la antigüedad."
Carl Gustav Jung

Los regalos de Tres "Reyes Magos" para la Astrología



Carl Gustav Jung



No podemos dejar de citar con mención especial al psiquiatra y psicólogo suizo Dr. Carl Gustav Jung (1875-1961), quien mostró un profundo interés no sólo por la Astrología, sino también por la Alquimia -lo que se cree que es la prehistoria de la Química-, la Cabalá y la Gnosis.

Es obra de Jung la idea de la Sincronicidad, como un principio de conexión acausal [entre la Naturaleza y la Psique, o sea -en griego- entre Físis y Psijé (1) ].

De hecho, el concepto de sincronicidad, es -a mi juicio- uno de los tres Principios Fundamentales de un posible Paradigma (en el sentido de Kuhn) en el trasfondo del cual se pueda concebir "la plausibilidad" de la Astrología, así como para poder comenzar a explicarla.


Jung hizo además un notable intento experimental a efectos de contrastar la Astrología con la realidad. Estudió -con la colaboración de una astróloga profesional- los 360 horóscopos de 180 parejas de gente residente en Zurich, Londres, Roma y Viena, examinando 50 aspectos astrológicos que teóricamente predisponen al matrimonio. Luego hizo confeccionar muchas tablas estadísticas evaluando los resultados. La mayor frecuencia correspondió a tres diferentes tipos de conjunciones lunares. A saber: conjunciones de la Luna de uno de los cónyuges con la Luna, el Sol o el Ascendente del otro. Nótese que el propósito de este intento suyo, era mostrar el carácter científico de la Astrología. Eso, unido a pensamientos que dejó claramente expresados, tales como el que pusimos de encabezamiento, nos dicen cual era la dirección que le señalaba su intuición.

(Recomendamos para este tema la lectura de los artículos de Eugenio Carutti, Director de Casa XI sobre el tema. Por ejemplo: El espejo del destino)

Wolfgang Pauli



Como Jung vivió en una época en la cual estaba muy arraigada la suposición de que algo era  'científico' si se podía explicar causalmente, tenía cierto temor de aumentar su descrédito si anunciaba la existencia de "leyes acausales" -y no porque aún no se había descubierto su mecanismo 'causal'-. Aquí jugó un rol importante uno de los físicos teóricos más importantes del siglo XX, el Premio Nobel de Física 1945, Wolfgang Pauli (1900-1958). Su opinión científica era muy respetada entre los físicos, que lo habían apodado "el látigo de Dios" (pues ni Einstein se salvó de su agudo sentido crítico). Resulta que este verdadero "alquimista" del siglo XX, pues por su obra se pudo explicar la Tabla Periódica de los Elementos, y mostrar científicamente la -al menos- ideal posibilidad de la "trasmutación" de un elemento químico en otro, -por una maravillosa 'sincronicidad'- fue llevado por los avatares de la vida a ser paciente de Jung, que tanto había estudiado y valoraba la tradición alquímica. Pues bien, luego de una fructífera relación mutua, el físico le aconsejó al psiquiatra que publicara sus ideas sobre la sincronicidad, a la que Pauli, de hecho, consideraba esencial a la Física Cuántica y la 'verdadera explicación' de la experiencia EPR. Dicha "experiencia ideal" -hasta que pudo ser experimentalmente demostrada en la década del 70- fue propuesta por Einstein-Podolski-Rosen como algo muy "loco" (el Entrelazamiento y la No-Localidad) que predecía la Cuántica, y que por lo tanto, a sus tres juicios esta última debía estar equivocada; sin embargo la experimentación posterior demostró que es un hecho, por "loco" que a esos tres  geniales físicos les pareciera.

Pauli, fue quien predijo teóricamente la existencia del neutrino -que luego se detectó
experimentalmente-; y estableció la justificación cuántica de la impenetrabilidad de la materia con su célebre "Principio de Exclusión". Lo que quiere decir, en resumidas cuentas, es que no se puede atravesar la materia, porque dos o más partículas "fermiónicas" como los protones, los neutrones y los electrones -que sabemos componen la materia- no pueden estar en el mismo estado cuántico. Con este Principio teórico de Pauli se explica -entre muchas otras cosas- la formación de las estrellas llamadas "enanas blancas", de las "estrellas de neutrones", o se predice que se produzca un "agujero negro". Sin las contribuciones de Pauli, no hubiera sido imposible el desarrollo de la Física Nuclear, su aplicación a la "Alquimia Estelar", y la explicación de la Tabla Periódica de los Elementos, antes sólo 'genialmente'  descripta por Dimitri Ivánovich Mendeléyev.

El mismo Pauli fue protagonista de una "sincronicidad", a la cual supo interpretar, gracias a sus diálogos con Jung. Resulta que, estando muy enfermo, observó que lo habían internado en la habitación número 137. Entonces, Pauli pensó: "¡Es el número que -invertido, es decir 1/137- da la constante de estructura fina!" -para lo cual la Física no tenía (ni tiene) una explicación, a pesar de que el valor de esta constante controla todo el electromagnetismo, y por ende la química y la biología-. Así que, como no hay aún explicación para este valor, el físico infirió: "¡de ésta no me salvo!". Acertó: allí terminó sus días. Este es un buen ejemplo de cómo opera el "Principio de Sincronicidad" de Jung.

Mencionamos aquí a este Principio porque -como luego mostraremos- tanto la Física Cuántica como la Sincronicidad -que Pauli apoyó como una digna hipótesis científica- son fundamentales para una buena comprensión de la Astrología. Pero considero un deber aclarar que ignoro la opinión de Pauli acerca de la Astrología. Sólo diré que la gran mayoría de los físicos la "niegan a priori", ya que la juzgan tan "descabellada" que resultaría una inútil pérdida de tiempo informarse acerca de ella. ¿Qué paradójico, que ni siquiera la consideren, si figuras de la talla de Copérnico, Newton y Kepler la practicaron?





(1) Expresada en su libro "La interpretación de la Naturaleza y la Psique. (Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona, 1983). En la obra citada, expone Jung su famoso "experimento astrológico".

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