domingo, 28 de agosto de 2016

Aritmética Sagrada - Parte 4



"La Matemática es la Reina de las Ciencias, y la Teoría de Números es la Reina de la Matemática".
Carl Friedrich Gauss, apodado "el Príncipe de la Matemática"

Dr. Adolfo Ramón Ordóñez

El 137, y la representación gráfica del Eneagrama


Su construcción gráfica


Si partimos de un Círculo o Mandala, y trabajamos con los nueve dígitos, entonces, tenemos que dividir al círculo en 9 partes (con ángulos centrales de 360°/9 = 40°), y marcaremos los puntos para ubicar a estos números:
                                                                  
Luego, vamos a unir los puntos, pero respetando no el orden numérico habitual (de 1, 2, 3, 4, etc.), sino el orden de la sucesión periódica que apareció en las anteriores divisiones septenarias: 1/7, 2/7, 3/7, 4/7, etc., y que era el siguiente: 1 -> 4 -> 2 -> 8 -> 5 -> 7 ->1 ->4 ->;... (No importa por dónde empecemos, lo importante es respetar el orden en el que se suceden los números involucrados en los períodos decimales). Y finalmente, con líneas punteadas marcaremos las tres cifras (3, 6 y 9) que quedaron por fuera de la sucesión periódica (cuando algo es "periódico" implica que se repite cíclicamente).

Athanasius Kircher, monje, cabalista y estudioso del Eneagrama


Imaginemos ahora, que "cerramos" los triángulos que estaban abiertos en el Eneagrama "de Gurdjieff". Esto fue lo que hizo Athanasius Kircher, un monje jesuita en 1650, o sea a mediados del siglo XVII, mucho antes que se diera a conocer públicamente -al Eneagrama- en el siglo XX. Como monje cristiano conocedor de la Tradición de San Pablo, tenía una concepción trina del hombre: Pneuma (Espíritu), Psiquis (Alma) y Soma (Cuerpo) [Epístola a los Tesalonicenses I; 5: 23].  Así que, relacionó al Eneagrama con la concepción trina, y con "los 9 Coros Angélicos": Serafines, Querubines y Tronos; Dominaciones, Virtudes y Potestades; Principados, Arcángeles y Ángeles.

Pero además, Kircher era cabalista. Y entonces, intentó establecer relaciones entre su propia "versión" del Eneagrama, y las 9 sefirót del Árbol de la Vida. Ustedes saben que las sefirót son 10. Pero este monje le adjudicaba a Maljut (“Reinado”, habitualmente, la décima sefiráh) el sentido simbólico del círculo, y entonces, desde Kéter ("Corona", la sefiráh superior, que es la novena si empezamos a contar desde Iesod), hasta Iesod (la novena sefiráh contando desde Kéter, o la primera si contamos desde abajo del Árbol y sin contar a la sefiráh Maljut, a la que –según dijimos- le asignaba el círculo englobador) le quedaban tres tríadas, las que forman esas 9 sefirót, son los 9 dígitos, y los 9 vértices de un eneágono regular. Todo lo cual, a su vez, lo relacionaba con la concepción trina de cuerpo, alma, espíritu (cada uno de ellos, a su vez, triple).

La concepción más esotérica trina del hombre (a ‘imagen y semejanza’ de la Trinidad Divina) como cuerpo, alma y espíritu apareció en el Cristianismo con San Pablo, como Cuerpo/Soma, Alma/Psique, y Espíritu/Pneuma (viento, aliento), para luego terminar ‘desapareciendo’ lamentablemente, -como bien advirtió Rudolf Steiner- en la mera dualidad exotérica de ‘cuerpo-alma’ que resultaba ‘más conveniente’ para los dogmas teológicos que se fueron ‘cristalizando’ en los primeros siglos después de Cristo. Podemos encontrar esa concepción trina también en la Kabaláh caldeo-hebrea, entre los pitagóricos, los platónicos y neoplatónicos, en las filosofías religiosas de la India, etc.

En fin, así fue como el Padre Kircher explicitó las relaciones del Eneagrama, ubicando a los nueve dígitos en triángulos, que nos facilitan comprender las analogías, semejanzas y diferencias entre estos números.

LEY de TRES: Para que algo ocurra –sea lo que sea-, siempre hacen falta tres fuerzas: una  activa, o (+), una receptiva, o (-), y una tercera fuerza neutralizante o conciliadora (0 = +-).

Por ejemplo, en los átomos hay electrones (con carga eléctrica negativa), hay protones (con carga positiva) y neutrones (partículas eléctricamente neutras). Y se sabe que los neutrones tienen una función "conciliadora", que logra la estabilidad entre los protones del núcleo atómico, que por ser todos positivos, se repelen entre sí.

Si nosotros observamos los triángulos del Eneagrama, veremos que también muestran una distribución de ‘cargas’ positivas, negativas  y neutras, como sigue:

·         Primer triángulo (+):     1(+), 2 (-), 3 (+ -)
·         Segundo triángulo (-):   4(-), 5(+), 6 (+ -)
·         Tercer triángulo: (+ -):   7, 8, y 9 neutros         

A su vez, esta distribución de los nueve dígitos del Eneagrama nos permite establecer conexiones de similitud o afinidad entre las cifras.

·         Por ejemplo, si miramos en el vértice inferior izquierdo en la base de los tres triángulos, veremos que allí están los siguientes números: 1+, 4-, 7 neutro.
·         En el vértice derecho de la base, encontraremos los siguientes números: 2-, 5+, y 8 neutro.
·         En los tres vértices superiores, quedan ubicados tres números que -como ya lo anticipamos- se relacionan con los llamados "choques" en la circulación del eneagrama: 3+ -, 6- +, 9 neutro.

¿Cómo podemos aplicar algo de esto? Tenemos que tener presente que el primer triángulo se relaciona con la dimensión corporal de una persona. El segundo triángulo, con la dimensión psíquica; y el tercer triángulo con una dimensión pneumática o espiritual propiamente dicha, a la que sólo se accede realmente luego de una gran ‘metamorfosis’ psico-espiritual.

Ejercicio:

  1. Les propongo que "juguemos" un poco intuitivamente, pensando relaciones de similitud entre el 1, el 4, y el 7, tomando en consideración en qué triángulo están ubicados.
  2. Otro tanto -establecer conexiones de similitud-, haremos con el 2, el 5 y el 8.
  3. Del mismo modo entre el 3, el 6 y el 9.
1. El número 1 (+) nos "transmite", unidad, no hay separación entre opuestos. Es un trazo recto vertical, sin curvas, lo cual indica una energía fálica. Sin embargo, no podemos considerarlo "masculino" aún, porque todavía -en el uno- no apareció lo femenino. El uno está solo, así que su carácter fálico está aún en potencia. El uno es el paso previo para la generación de la dualidad. En el plano, podemos dibujarlo como un punto-simiente del que desciende verticalmente una línea recta (así era la escritura arábiga original del uno). Al dos, lo podemos dibujar como una semi-circunferencia seguida de un trazo recto, pero esta vez es una recta horizontal que divide al plano en dos semi-planos, y al número tres podemos dibujarlo como un triángulo.

A su vez, el número 4 (-), transmite la idea de estabilidad, equilibrio e incluso  de "estable receptividad": pensemos por ejemplo en un "cuadrado", forma geométrica de cuatro lados. Las cuatro patas de una mesa sobre la cual se come, o de una silla sobre la cual alguien se sienta, o una cama sobre la cual alguien duerme, o de los animales; o las cuatro ruedas de un automóvil. También nos "transmite" un sentido de rectitud (de ángulo recto; la escuadra tiene forma de "4"), y de justicia -la balanza con la cruz y los platillos. De hecho, este era el sentido que le daban los pitagóricos a este número. Tenemos los cuatro puntos cardinales. La cruz tiene cuatro brazos, y la palabra "crisis", "cruce", tienen la raíz -"crs"(o la equivalente "crt")- como en "cuatro".

Ahora bien, hasta aquí, algunas consideraciones simbólicas del número 1, y del número 4. ¿Qué vínculo podemos establecer entre ellos? Si dijimos que el 1 está  ubicado en el triángulo corporal, y el 4 en el triángulo psíquico, entonces podemos pensar que el cuatro también tiene cualidades de "potencia" como el número 1, pero en un plano psíquico. El cuatro, entonces, puede estar vinculado a la planificación, a aquello que busca tomar forma, pero que aún se encuentra en un plano ideal o potencial. Un ejemplo visual de esto, es el de los planos de una casa. El 1 es positivo (+), porque está "pujando" para aparecer. En el cuatro ya alcanzó el plano ideativo, pero está como en un "statu quo" (como una balanza ya equilibrada). De aquí que el 4 tenga polaridad pasiva: (-)Tengo los planos de la casa, pero hace falta algo que me lleve desde la ideación a la construcción efectiva.

¿Y el número 7? Si el uno es un punto-recta vertical (algo que es pura "potencia", y aún ni siquiera "se ve")si el cuatro es un cuadrado (algo que ya tiene "forma", pero aún está en el "plano" -como el plano de una casa en construcción que tiene un carácter de ideal a realizar), el siete será el fruto -o la semilla en el fruto- de la potencia actualizada, como "guardado" luego de llegar a la concreción. Es neutro porque en sí contiene tanto la potencia del uno (+), como también la ideación psíquica del cuatro en el plano -polaridad pasiva o (-), a la espera de ser plasmada en el espacio.

Nota: En rigor, las polaridades anteriores pueden variar, y de hecho lo hacen. ¿Es el cuerpo "activo" o "receptivo" respecto de la psique? Y... según respecto de qué asunto se trate, o de qué etapa de desenvolvimiento.

Al siete podríamos representarlo como un cubo desplegado (que tiene 7 caras: cuatro cuadrados verticales y tres horizontales, con un cuadrado superpuesto en común). El siete implica haber completado el "cumplimiento o realización de un propósito". Los pitagóricos lo llamaban el telésforos, o "el que porta (foros) o lleva hacia el fin, y el que res-guarda la finalidad (o télos) de las cosas" (el cumplimiento de su propósito).

Conclusión

¿Qué tienen en común 1, 4 y 7?

Los tres simbolizan o representan "preparaciones" para lo que vendrá, o tendrá lugar a partir de ellos. Dualmente, también representan e "implícitamente contienen" al final que los precede, con su relativa "completitud",  "perfección", o "maestría".

Expresión gráfica de las relaciones entre 1, 4 y 7
El uno es un trazo vertical (como ya vimos)
El cuatro es 'un plan' (simbolizado por el cuadrado 'plano') 
El siete está simbolizado por un cubo → (Ver la figura del cubo coloreado más arriba, antes de 'Conclusión') considerado como al plan ya "actualizado" en el espacio, o bien por un cubo 'desarrollado' o 'aplanado'. Si al cubo lo "re-aplanamos", quedará así → (Ver los siete cuadrados blancos 'aplanados' arriba, a la derecha del cubo coloreado, tres cuadrados horizontales y cuatro verticales, pero dos cuadrados se 'superponen' o se hacen coincidir.

Las preguntas 2 y 3 del ejercicio, las continuaremos desarrollando en la próxima clase.

Aquí les dejo otro gráfico posible -además del de Kircher- en relación a la ubicación de los números del Eneagrama en tres triángulos, pero esta vez ubicando al tercer triángulo -el del espíritu-, arriba, cerrando un gran triángulo y estableciendo nuevas relaciones numérico-simbólicas. El Espíritu actúa como tercera fuerza "conciliadora" entre el Cuerpo y el Alma, abarcando o "conteniendo" las potencialidades de ambos. Noten el "137" [el número de ‘kabaláh’ o ‘recepción’] que se forma en la arista izquierda del triángulo mayor cuando el 'cuerpo' "recibe" al 'Espíritu'. Este tema, lo dejo abierto. Simplemente se los presento para que lo vayan captando: 



      


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