jueves, 5 de junio de 2014

Jung y el interés actual de los seres humanos por la 'Psique' (el 'Alma')


                                                  Por Patricia Fernández A. de Ordóñez

Comparto con ustedes, un párrafo del 'Problema anímico del hombre moderno', considerado uno de los denominados 'textos sociólogicos' de Jung, pues en ellos reflexiona acerca de la condición humana actual.

Lo que sigue abajo revela cómo el autor suizo percibía claramente que una conciencia orientada tan compulsivamente hacia el exterior, estaba convocando a voces a un movimiento compensatorio de la misma intensiad hacia la interioridad.

Esta 'sed de alma', adopta hoy características particulares: Estamos presenciando la emergencia de un interés por lo anímico a través de una búsqueda personal, ya no mediada por dogmas que establecen en qué creer y en qué no. Hombres y mujeres ansiamos una 'experiencia primigenia', en el decir de Jung.

Y hay otro valor agregado súper interesante: Esta búsqueda de profundización del contacto con 'Psique', viene acompañada con un espíritu explorador, científico, en el más sencillo alcance del término; los seres humanos buscamos CONOCER y COMPRENDER por nosotros mismos.

El mensaje que sigue, en estos momentos tan complejos por ser parte de una civilización en descomposición que atraviesa una transición difícil e irreversible, es alentador.

Aquí va:
" El enorme aumento, a escala mundial, del interés por lo psicológico durante los últimos dos decenios [conferencia de 1928], muestra irrefutablemente que la conciencia moderna sa ha retirado un tanto de lo exterior material volviéndose hacia la interioridad subjetiva" (...) "El interés psicológico, propio de nuestro tiempo, espera algo del alma..." (...) "No me refiero meramente al interés por la psicología como ciencia, (...), sino al gran aumento, francamente general, del interés por todo tipo de fenómenos anímicos, incluyendo el espiritismo, la astrología, la teosofía, la parapsicología, etc. Desde finales del siglo XVI y durante el siglo XVII no ha visto el mundo nada semejante. "(...) "No es ir demasiado lejos afirmar que la conciencia moderna, a diferencia de lo que ocurría en el siglo XiX, se ha vuelto al alma con las más íntimas y fuertes expectativas, y no en el sentido de ninguna confesión tradicional conocida, sino en el sentido gnóstico. El hecho de que estos movimientos adopten un tinte científico (...) es un signo positivo, pues se refieren a la ciencia, es decir, al conocimiento,, en contraposición a la esencia de las formas religiosas occidentales, es decir, la mera fe.(...) [El hombre moderno] Quiere saber, tener una experiencia primigenia."
"La época quiere experimentar por sí misma el alma. Quiere una experiencia primigenia, rechazando todos los presupuestos, y a la vez, sirviéndose de ellos como medios para un fin, incluyendo a las religiones conocidas y a la ciencia propiamente dicha".
"En la fascinación de la conciencia moderna por el alma veo yo el meollo del problema anímico hoy. Visto de una manera pesimista, es un fenómeno de descomposición, pero contemplándolo con optimismo, es el germen esperanzador de una posible transformación más profunda de la actitud espiritual de Occidente."


Cita: "Problema anímico del hombre moderno",  de C. G. Jung, pág. 79,-80, y 88-89- Obras
Completas, Tomo X

miércoles, 4 de junio de 2014

Aplicación de Arquetipos Astrológicos en una Terapia Junguiana (Parte1)

Aplicación de Arquetipos Astrológicos en una Terapia Junguiana (Parte1)

Ejemplo de la Aplicación de Arquetipos Astrológicos en una terapia Junguiana:
(Parte 1)



Lo que se muestra abajo, es el trabajo con herramientas arteterapéuticas desde un abordaje junguiano, de factores anímicos en Luz y en Sombra en una paciente. Mediante la aplicación del simbolismo arquetípico astrológico, combinado con la utilización de visualizaciones, y su representación en mandalas construidos con una técnica ritual (Geometría Sagrada), la paciente fue mostrando una capacidad progresiva de diálogo entre ambas las funciones simbólicas y energías convocadas , mediante estas técnicas. Las mismas, ahora van alquimizándose, estableciendo una relación dialéctica entre sí. Antes, en cambio, estaban muy disociadas, la paciente las fragmentaba, y unilateralizaba y consecuentemente proyectaba, lo cual, hacía destino vincular, además de tener una percepción estrecha y distorsionada de ambas que la llevaba al conflicto en su vida.

Modo de trabajo: 
 Primero, con los pacientes, en general, trabajo introduciéndolos de a poco en algún sistema simbólico (de su preferencia): Astrología, Kabalá, Mitología, Runas, I Ching, Arcanos del Tarot. De este modo cada paciente se va familiarizando con alguno de ellos. Esto tiene como ventaja, el facilitar espontáneamente una relación más fluida entre consciente e inconsciente.
Por supuesto, además esto va acompañado siempre, con el registro sistemático del material onírico que ofrece el inconsciente de cada sujeto.
Esta paciente, en particular, está muy familiarizada ya con el Lenguaje Astrológico , con los Arcanos del Tarot y con el I Ching.
Segundo: Se trabajó con ejercicios de visualización, cada función simbólica arquetípica implicada en el caso en particular de esta paciente. Ella registró lo que le fue aconteciendo en cada visualización.
Cada una de las visualizaciones las ìbamos relacionando con las situaciones vitales personales presentes en su vida. Es decir, íbamos 'entrelazando' o 'entretejiendo' al Inconsciente con el Consciente. En este proceso, la psique va formando un 'entramado' que produce modificaciones sustanciales (alquímicas) entre la conciencia y en el inconsciente,
Tercero: La paciente luego volcó en los dos primeros mandalas -construidos con pasos rituales para convocar el diálogo consciente/inconsciente y 'ponerlo en proceso'- lo visualizado.
En cuarto lugar, se le dio como consigna empezar a practicar el 'diálogo' entre esas funciones arquetípicas en un mandala. Esto se observa en los mandalas 3° y 4°.
Este proceso iba acompañado con el registro e interpretación del material onírico (abundante), y de cambios consecuentes en su vida cotidiana.
1º Mandala: Representación vivencial de la Función Saturnina.
Esta paciente tiene a Saturno en casa 12 en su carta natal. Comentó sensación de encierro, y rigidez mientras lo iba pintando.









2ª Mandala: Representación de su vivencia uraniana (posterior al ejercicio de visualizaciòn). La paciente expresa que sentía liviandad, alegría, amplitud, mientras pintaba el mandala de la Función Uraniana. Su Urano está en casa 3 y 'viaja' por aspecto (cuadratura a Marte) al Ascendente.








3º Mandala: Aquí la consigna consistía en que la paciente acercara ambas funciones -la uraniana y la saturnina- y las representara juntas en un solo mandala. Así es que vemos, del lado izquierdo representada a la función uraniana; y del lado derecho vemos la representación de la función saturnina.
Comenta que éste fue el mandala que más le costó pintar, especialmente, cuando se conectó con el lado saturnino.
Se le patentizó en este mandala la tremenda distancia vivencial que existía en ella , entre ambas funciones.



4º Mandala: Aquí la consigna era intentar combinar ambas funciones en un sólo mandala.
La paciente referencia que aquí hubo un cambio anìmico. Esta pintura le fue generando una vivencia de plenitud, alegrìa, sentido.
Se ven en el mandala a las funciones uranianas y saturninas dialogando plenamente entre sí.
Este trabajo fue acompañado con los registros oníricos (la paciente tiene un material onírico muy rico y abundante) sincrónicos, los cuales fueron trabajados con las técnicas de imaginación activa y de interpretación amplificadas, propuestas por Jung.
El trabajo en su conjunto muestra la progresión de la integraciòn en la conciencia de ambas funciones, lo cual se evidencia en la vida cotidiana de la paciente.
   
Patricia Fernández A. Ordóñez

Terapia Junguiana y Arquetipos Astrológicos (Parte 3)

Terapia Junguiana y Arquetipos Astrológicos (Parte 3)

 Articulación de Ciclos Astrológicos y sus Fases con la terapia junguiana

La Fase de Descarga en la clínica psicológica y la construcción de Mandalas
En la última nota habíamos visto que para cualquier psicólogo, y en especial si es junguiano o transpersonal, conocer los ciclos de los astros y sus fases arquetípicas, constituye una herramienta de inestimable valor en su trabajo cotidiano, pues ayuda a acompañar al paciente, comprendiendo la ‘cualidad’ temporal de su proceso de individuación.
En este sentido, describimos en aquella nota, la Fase de Descarga del Ciclo Sol-Luna, y dimos como ejemplos sueños arquetípicos de dicha fase, así como sincronicidades también arquetípicas.
En la nota actual, expondremos una serie de Mandalas construidos en dicha Fase. Los estudiaremos a la luz de la misma y veremos cómo éstos revelan la naturaleza de ese período vital.

Mandalas y el ‘trenzado’ entre la conciencia y el inconsciente
Suelo decirles a los pacientes que un proceso psicoterapéutico consiste en ir ‘trenzando’ las dos caras anímicas: consciente e inconsciente. En la figura observamos al dios Jano (de donde deriva el nombre del mes de Enero-January), dios de las dos caras como las nuestras: consciente la una, e inconsciente la otra.
 Usualmente, en nuestras vidas ordinarias, cada una de estas caras de la vida anímica circula por carriles paralelos como dos vías de tránsito que no se enteran una de la existencia de la otra. Como resultado, caminamos viendo sólo una de las caras. Si nos adaptamos de modo extremo al mundo cotidiano, pasamos por él viendo sólo la cara externa ( cara consciente). Aunque, puede ocurrirnos también, como sucede en la locura, ir por la existencia  quedando ‘capturados o atrapados’ en la ‘cara interna’ de nuestra vida anímica, con lo cual perdemos el contacto con la realidad exterior.
De lo que se trata entonces, en un proceso psicoterapéutico, es de ir tejiendo o trenzando un entramado entre la realidad externa con la realidad psíquica (la cual incluye el registro de nuestras fantasías, de los sueños, así como prestar atención al sentido de las sincronicidades, etc.).
Sólo mediante este trenzado, hilado o religación entre ambas caras, se va produciendo la comprensión-concientización del simbolismo de este proceso, es decir, su 'metabolización alquímica'. Hablamos de 'metabolización alquímica', porque el 'trenzado' psíquico, tiene como resultado un cambio en la misma naturaleza anímica: las vías dejan de ser dos (consciente e inconsciente), y se  van convirtiendo en una (como 'una' es la cara de la banda de Möebius -ver figura abajo-). 

 La pregunta que se impone, aquí, es, qué sucede , entonces, a medida que  el proceso de individuación florece, con la división tajante entre consciente e inconcsciente. Según Jung, ésta cesa,en el sentido que  se modifica sutancialmente.
Para ir hilando esta ‘trenza vital’, hay una serie de herramientas que constituyen lo que yo llamo el ‘botiquín de prirmeros auxilios’ del Alma (Psique).

La construcción de Mandalas de modo ritual , es decir, con una actitud medtativa, atendiendo a los factores simbólicos, constituye una de estas herramientas necesarias para nuestro botiquín. En el mismo, por ejemplo,  también incluiremos la meditación, el estudio de Lenguajes Simbólicos, etc.
Hablo de ‘Construcción Ritual’ de los Mandalas, para que la técnica mandálica sea realmente eficiente, es decir, para que posibilite verdaderamente el ‘trenzado’ o tejido entre  la conciencia y el inconsciente (y su efecto terapéutico- alquímico).
Entonces, seguir los pasos rituales de elaboración mandálica, es condición sinequanon, pues el ritual y los símbolos son los lenguajes propios del inconsciente. Por lo tanto, para convocarlo desde la conciencia, hay que recurrir a ellos.

Mandalas y Fase de Descarga

En el caso de la fase de Descarga, la instrumentación de las herramientas que constituyen el 'Botiquín de primeros auxilios' para el Alma, como por ejemplo, la construcción de Mandalas, la hermenéutica onírica y de las sincronicidades, la meditación, etc., nos irán permitiendo a lo largo del proceso, que el sujeto vaya concientizando, comprendiendo, le inevitabilidad del mismo. En este caso, un duelo general se está produciendo en la vida anímica, la cual se està despidiendo de todo un ciclo vital.
En el ejemplo que sigue, veremos el caso de una paciente que atravesaba la Fase de Descarga del Ciclo Sol/Luna. Según vimos, este período se caracteriza por un predominio de las Fuerzas Colectivas por sobre las personales, y tiene como finalidad, disolver un orden viejo, dando muerte a una máscara (persona o ego) que cumplieron su finalidad a lo largo de ciclo, pero que ahora queda estrecha y rígida para la nueva manifestación del propósito vital anímico que viene desplegando la dimensión nuclear (Uno Mismo, Selbst) de la Psique.
Observemos en los dos primeros mandalas, cómo predominan los colores cálidos. También cómo parte de una exteriorización fogosa y apasionada desde el centro hacia la periferia. La paciente relata que tras dibujar el primer mandala sintió un intenso dolor de cabeza, y que emergió en ella la imperiosa necesidad de continuar pintando. Este impulso cesó después de haber pintado el 4º  y último mandala, con el cual se sintió en calma y con paz.
La cuartenidad simboliza la totalidad de la vida anímica. En este caso, en pleno proceso, partiendo desde la manifestación de fuerzas que estaban reprimidas (la paciente es una joven mujer altamente intelectual, con predominio de los elementos de Aire y Fuego en su carta natal -lo cual se nota en los colores Amarillo y Rojo-). La Función reflexiva es la principal en ella, y la Función Intuitiva es la auxiliar. Su Función inferior es la Sensible (tiene 0 pto. en Agua en su carta natal). Esta situación hace que cuando transita las fases de agua -como la de Descarga, que tiene analogía a una fase 12- le sea más difícil de asimilar y de entregarse a la misma.
Sin embargo, en los mandalas, vemos cómo finalmente llega a la esencia, o dilución completa.
 En el 4º mandala parece haber una entrega al proceso, por el predominio de lo indifereniado (representado en el color negro) por sobre los colores cálidos - el amarillo y el rojo- que en este caso representan a la manifestación de las dos funciones, principal y auxiliar, de su personalidad organizada.
Se hace evidente, si observamos los mandalas como un proceso orgánico desde el 1º al 4º, cómo se fueron diluyendo el predominio de las fuerzas del ego (máscara),  hasta alcanzar un predominio relativo las de fuerzas que represetan a la 'Totalidad álmica' (Selbst).

Patricia Fernández A. Ordóñez








martes, 3 de junio de 2014

Terapia Junguiana y Arquetipos Astrológicos (Parte 2)

Articulación de Ciclos Astrológicos y sus Fases, con la terapia junguiana

Para cualquier psicólogo y en especial si es junguiano, conocer los ciclos de los astros y sus fases arquetípicas, constituye una herramienta de inestimable valor en su trabajo cotidiano, pues ayuda a acompañar al paciente, comprendiendo la ‘cualidad’ temporal de su proceso de individuación.



La Fase de 'Descarga' en la Clínica Psicológica

A todos nos llega una etapa en el ciclo de la vida (por lo menos una o dos veces) muy semejante a la estación invernal en el ciclo anual, durante la cual, la existencia pareciera casi detenerse, replegarse. En este período el frío nos rodea, la savia circula con máxima lentitud y caen las hojas de los árboles hasta dejarlos desnudos. Los animales hibernan.
El análogo de esta fase en el estudio de uno de los Ciclos Astrológicos que denominamos “Ciclo Sol/Luna”, es la de “Descarga”. Esta fase dura unos cuatro años en nuestras vidas. Se caracteriza por ser un período dificultoso para nuestra ‘máscara’, ‘persona’, o ‘ego’, considerando a éstos, como la suma de nuestras identificaciones. Vivida desde esta dimensión anímica externa o más superficial (el ego, la máscara), la fase de ‘Descarga’ suele ser un período cargado de frustraciones personales, pues lo que la constituía y le daba consistencia a ésta -pertenencias adquiridas, hábitos de conducta o emocionales, creencias mentales y hasta nuestras relaciones afectivas, es decir, la suma de las identificaciones acumuladas a lo largo de un ciclo-, van disolviéndose, cesan o se modifican radicalmente. Expresado desde una perspectiva bioenergética, podríamos decir que la libido (energía vital), al igual que la savia de los árboles, se va retirando de donde solía estar ubicada (y en donde la reconocíamos): logros, proyectos, identificaciones afectivas con personas, transferencias libidinales en el ámbito laboral, etc.
‘Descarga’, es la octava y última fase - de cierre- de un Ciclo que dura unos treinta años y medio (el Ciclo ‘Sol/Luna’), y como se imaginarán, su finalidad es facilitar la despedida de un período ahora ya agotado. Es decir, la Vida (y la dimensión nuclear de nuestro proceso anímico) nos solicita soltar las identificaciones acumuladas, o lo que es semejante, nos pedirá elaborar duelos.
Desde una perspectiva psicoterapéutica, sin embargo, y a pesar de las frustraciones personales para el ser humano que tenemos delante, ‘Descarga’ constituye, tal vez, una de las fases con mayores potencialidades terapéuticas, pues las estereotipias y rigideces propias de la ‘máscara’, al verse frustradas una y otra vez, posibilitan -tal vez como en ningún otro momento,  el contacto con esa dimensión esencial e imperecedera que Jung denominó ‘Uno Mismo’, la cual, a su vez, viene preparando el 'renacer' en la siguiente fase ('Surgimiento') de un nuevo Ciclo
Como un ejemplo, en la aplicación clínica del uso de ambas herramientas combinadas (‘Psicología Junguiana y Arquetipos Astrológicos, en este caso, ‘Ciclos’), suelo decir en la consulta psicológica, que no me preocupa tanto que un paciente llegue a la misma sintiéndose deprimido, cansado, o desvinculado de sus proyectos, si observo que se encuentra atravesando una ‘Fase de Descarga’ (pues es lo esperable durante ésta), que si se encuentra deprimido o con un sentimiento de disolución global de su existencia, atravesando otra fase vital.
Tal es así, que si solicitáramos un estudio de neurotransmisores durante la fase de ‘Descarga’, no es infrecuente encontrarnos con un desbalance en la serotonina o en el cortisol. Esto es debido a que es un período de agotamiento generalizado, psíquico y físico, pues el ‘prana-energía vital’ liberada durante la primera fase del ciclo, la fase de ‘Surgimiento’, está en su mínima manifestación, agotada y replegándose.
En la clínica, es muy interesante ‘chequear’ las fuertes sincronicidades así como los sueños que acompañan a esta fase, ya que presentan matices propios y arquetípicos. Más abajo les expongo una muestra del material onírico y de las sincronicidades, brindadas por diferentes pacientes (respetando la confidencialidad de los mismos, y con su anuencia para hacerlo). El factor común (arquetipal) en todos ellos, es la manifestación muy clara -por parte del inconsciente- de la terminación de un ciclo para la máscara o ego. Esto suele ser expresado en motivos oníricos de muerte, finales, o destrucción, como en seguida veremos. Y los motivos arquetípicos de las sincronicidades durante esta fase, se caracterizan por manifestar claramente la disolución de una identidad adquirida y consolidada a lo largo de los años. Veamos:




Sueños arquetípicos de Fase de ‘Descarga’


  1. “Soñé que llevaba una valija negra con peso, estaba haciendo diligencias, y voy terminando una cosa, la otra. Después de terminar las diligencias, entro a un lugar verde, parecido a una selva o a un parque con cabañas. Tengo una sensación de buen recibimiento de parte del lugar. Era un espacio laberíntico. Yo me dirijo directamente hacia un galpón en el cual se guardan herramientas. Es un lugar por el que entra mucho sol. Y veo lo que vengo a buscar aquí: una pala, porque tengo que cavar. Salgo del galpón. Empiezo a buscar un lugar apropiado -éste lugar no lo es porque aquí hay basura-. Encuentro  una loma. La subo. Cansada, me siento en el piso. Abro la valija que venía trayendo (a esta altura del sueño, todavía yo no sabía qué llevaba en la valija, ni tampoco porqué iba a cavar o qué iba a meter en el pozo a hacer. Cavo un hoyo de cierto tamaño hasta sentir que ya es del tamaño adecuado. Dejo la pala. Abro la valija. Yo sabía que lo que había en ella era algo muy importante: mi cuerpo. Era como un traje de mi misma. Estaba muerta. Veía que era yo, pero era como un traje estrecho. Lo entierro.”
  2. “Soñé que me arrancaba toda la piel, la piel de todo el cuerpo. Me dolía, porque me quedaba en carne viva, pero sabía, sentía, que era necesario hacerlo. Luego me arrancaba todo el pelo y me salía sangre. Después de hacerlo, me sentí bien.”
  3.  “Vivía en un piso compartido. Yo mataba a alguien y lo ponía en una bolsa debajo de mi cama. “No importa”, pensaba, “yo no tengo nada que ver.”
  4. “Yo estaba embarazada y cuidaba mucho de mi embrión. Veía que el bebé estaba muy sano. Pero también veía que mi útero era viejo, estaba en mal estado. Hacía un esfuerzo terrible para que todo estuviera bien, pero yo estaba caduca, no era sólo el útero, era como si toda yo hubiera caducado.”
  5. “Sueño que estamos de vacaciones a orillas del mar. Tengo la intuición de que algo grave está por pasar. Es de noche y miro la luna. Me asombra no verla de color blanco sino celeste y con un pedacito rojo. Repentinamente, la luna explota en mil pedazos, muchos de ellos caerán a la Tierra. Veo a mi suegro, (ya fallecido, que era del signo de Cáncer), muy delgado, y con un charco de agua alargado ante él, al cual señalaba. Llamo a mi mujer, la he perdido a ella y a mis hijos -aún pequeños-. Rápidamente la encuentro.”





Sincronicidades arquetípicas de la Fase de Descarga


  1.  Una paciente pierde un anillo de plata que había hecho hacer a medida, para ella con sus iniciales. Este anillo era muy importante para ella porque representaba toda una etapa de su vida. Las iniciales indican identidad.
  2. A otra paciente, ni bien inicia la fase de descarga, le retiran la ciudadanía de un país europeo en el cual vivía. La había obtenido legítimamente, porque sus ancestros son italianos. Pero un problema político (aquí vemos la prevalencia del factor colectivo por sobre la dimensión personal, típica de ‘Descarga’), entre la gestora de su ciudadanía y el partido oficialista, derivó en esta circunstancia. Mi paciente narraba que en ese momento ella se sentía como una ‘NN’.

Patricia Fernández A. Ordóñez

domingo, 1 de junio de 2014

Terapia Junguiana y Arquetipos Astrológicos (Parte 4)



Articulación de Ciclos Astrológicos y sus Fases, con la terapia junguiana

En notas anteriores habíamos descrito al denominado ‘Ciclo Sol/Luna’, como un importante período rítmico en el Proceso de individuación de todo ser humano.
Hoy nos ocuparemos de la Fase de Surgimiento, la primera fase de inicio del Ciclo Sol/Luna, de sus características, y de las sincronicidades y motivos oníricos frecuentes que dan cuenta de la misma en la clínica, como un aporte a la posibilidad de articular un proceso psicoterapéutico con los ciclos astrológicos.

La Fase de ‘Surgimiento’ en Astrología:

Esta Fase, astronómicamente está determinada por el momento en que se produce una conjunción entre la Luna y el Sol, lo cual es comúnmente conocido como momento de Luna Nueva. El mismo se calcula en cada carta natal individual, y por un mecanismo de equivalencia en el cual ‘1 día es análogo a 1 año’,  el astrólogo calculará la edad en que acontecerá dicha fase vital en la vida de un ser humano, por ejemplo. Ésta será una información sumamente valiosa a considerar por el psicólogo en el proceso psicoterapéutico.
Desde una perspectiva simbólica, la unión de los principios que representan las Luminarias –el Sol y la Luna- en el momento de Luna Nueva, señala un casamiento de energías masculinas y femeninas. En la Mitología Sagrada suele denominarse a este momento de Luna Nueva (Fase de Surgimiento),  ‘Hierogamia, o Unión Sagrada’, ‘Bodas alquímicas’, o ‘Conjuctio Sagrada’. A partir de esta unión entre energías y funciones complementarias que representan el Sol y la Luna, surge una creación, algo nuevo que estaba en estado latente y potencial emerge y se puede actualizar, hay la posibilidad de una renovación en la existencia. Esta renovación, viene determinada porque el principio activo y vital que representa la función solar, libera durante el momento de la conjunción, una información-energía ‘cargada de propósito’ que fecundará a la sustancia –ciega y aún sin forma- (representada por el principio lunar), la cual a partir de esta fase, y direccionada por el propósito solar, iniciará un período de activa gestación formal que impactará en todos los ámbitos de la existencia.
Por eso, esta gestación o embarazo anímico y vital tenderá a la expresión de una nueva existencia diferente a la anterior, simbolizará el ‘amanecer’ de una nueva vida para el ser, con la generación de una nueva forma (vital-fìsica, emocional y mental). Es decir,  se inicia una 'nueva ronda' en el despliegue de la Personalidad. Esta nueva ‘ronda de la existencia’ resurgirá a partir de la base dejada por lo realizado, aprendido y asimilado de la antigua personalidad (desintegrada o en 'vias de', agonizante) en el ciclo que acaba de finalizar. 


Surgimiento representa una nueva primavera vital; el frío invernal y la hibernación de la Fase de Descarga llegan a su fin. La ‘unión sagrada’ de las Luminarias nos anuncian la llegada de un nuevo ciclo vital.

Previamente, la Personalidad, o más propiamente, la ‘Persona, Máscara o Ego’, deberán atravesar una ‘muerte anímica o gran duelo’ –aunque también como nos referimos aquí a un proceso alquímico, la muerte no será meramente simbólica, ya que estará involucrada asimismo la sustancia (dado que el Ego es sustancial, pues se constituye alrededor de pensamientos, emociones y hábitos conductuales, que son también ‘materia’).
De modo que la muerte durante la Fase de Descarga, aunque parcial -ya que involucra a un aspecto de la vida anímica que denominamos Máscara-, podrá eventualmente devenir en una resucitación,  como sucede con el ‘Ave Fénix’ a partir de sus cenizas.

Sin embargo, he observado no pocas veces, que entre la Fase de Descarga y Surgimiento, la muerte a veces es total y la Persona desencarna, tal es la hondura de los cambios que propone este Ciclo. En estos casos, la Fase de Surgimiento se dará en otras dimensiones de la existencia que están más allá de la física. Esto lo aclaro no para asustar, el miedo nunca estimula la comprensión de nuestros procesos. La finalidad que persigo aquí es percibir la intensidad del proceso, y la dimensión de las fuerzas anímicas que están en juego.
La Fase de ‘Surgimiento’ y Proceso de Individuación. Sincronicidades arquetípicas.
Sincronizado o correlacionado con el Ciclo Sol/Luna, el Selbst, arquetipo de trascendencia, según Jung, ya que integra la dimensión anímica consciente y la inconsciente (tanto la personal como la colectiva), ‘emite’ periódicamente una ‘nota’ de renovación que impulsa el proceso de maduración anímica globalmente – el proceso de individuación-.
Jung define al Selbst (análogo al ‘Atman’ vedantino, a la ‘Monas’ pitagórica, a la ‘Yehidá’ kabalística, etc.) como el ‘factor organizador y director de los procesos anímicos’ que al mismo tiempo oficia de ‘Guía interior’. Es un ‘arquetipo de trascendencia’, en tanto excede la dimensión anímica parcial personal, y su vivencia consustancia con la vivencia de ‘Unidad vital’, es decir, este arquetipo al constelarse promueve la experiencia en la dimensión humana como expresión de una Unidad Viviente. Esta Unidad Viviente se expresa en cada ser humano como ‘Selbst’ (Unidad, Vida, Raíz, Fuente Primordial de la cual todo emana).
La sensación vital es de una nueva energía y vitalidad que orienta al sujeto a mirar hacia delante. Sin embargo, la cercanía de Descarga, la fase que recién ha terminado, puede hacer dudar a la conciencia de estar realmente frente a un nuevo ciclo, porque el registro mnémico inmediato es de cierres, duelos, finales, disolución, disgregación.
En la dimensión psicológica humana, la Fase de Surgimiento  impulsará la aparición de nuevos vínculos y oportunidades que darán una renovación al sentido de la existencia.
Las sincronicidades arquetípicas de esta fase, serán la aparición de nuevas propuestas laborales, uniones amorosas, casamientos, nacimientos de hijos biológicos o de proyectos de largo plazo.

Sueños arquetípicos de Fase de ‘Surgimiento’:
1)      “Soñé que tenía un hijo. El parto era por cesárea (me lo sacaban por la ‘panza’). Al verlos, los médicos decían:-Vamos a tener que sacarle radiografías a este bebé porque tiene las piernas muy largas.”
2)      “Venía una joven, prima mía, vestida de novia. Me llamaba la atención que a pesar de estar ‘de punta en blanco’, venía atravesando el terreno en que ella y su futuro marido van a  construir la casa en la que van a vivir después que se casen. Me decía que estaba recontenta porque se iba a casar”.
3)      “Veía a una joven muy feliz que me contaba que ella y su novio habían conseguido una casa adonde ir a vivir cuando se casaran. Yo le decía que conocía a la empresa constructora  y al departamento.”
4)      “Yo iba cruzando una avenida ancha y llevaba una niña pequeña, una bebita. La beba quería agarrar algo, y a mí se me caía mi bolso. Yo pensaba: ‘Los chicos siempre complican la cosa, lo único que me falta estar embarazada de nuevo, cargar con otro bebé de nuevo’.”