LAS SIETE CLAVES DEL SIMBOLISMO ESOTÉRICO
por Adolfo R. Ordóñez
PARTE III
· Relacionada
con el Tercer Rayo. Tomemos el
ejemplo de la alegoría acerca de los Tres Reyes Magos. Jesús nace
en un pesebre en Belén (en hebreo, Beitléjem,
“Casa –beit- del Pan –léjem-”). El pesebre, frecuentemente
simboliza una gruta. Las iniciaciones en los Misterios, generalmente tenían lugar en una gruta.
Pero también el pesebre puede simbolizar el corazón, y los Tres Reyes Magos la Tríada Espiritual.
Así estaríamos interpretando la alegoría con la Segunda Clave, en un sentido psicológico-esotérico:
la iniciación o el “nuevo nacimiento” como el pasaje a un nuevo “estado de
conciencia”. Retomemos la Tercera Clave Astronómica–Astrológica: la
alegoría nos dice que aparecen los Tres Reyes Magos, siguiendo una Estrella que los guía. El sentido astronómico–astrológico aquí sería,
el de las Tres Marías (el cinturón de la Constelación de
Orión) y la Estrella Guía, Sirio (la más brillante de todo nuestro Cielo,
en la constelación del Can Mayor, esotéricamente muy relacionada con nuestro
Sol).
· Esta clave
está vinculada con la Séptima de los Ciclos, y la Sexta de los
Avatares y su advenimiento siguiendo los movimientos estelares.
· ¿Cómo no entender el simbolismo hindú del “Monte Meru, es decir, el cono aparente que genera en la bóveda celeste la rotación del eje terrestre, y el Mito de que el 'cónico' Monte Meru es hecho girar por la gran soga-Serpiente Anantashesha” -la constelación del Dragón- enroscada en aquél, y tironeada por los Devas (Ángeles) de un lado y los Asuras (exotéricamente 'Demonios') del otro, y el Abismo del espacio con sus ‘nocturnas’ Tinieblas, etc.? Esto se hace evidente cuando la rotación del eje terrestre, hace que se vea girar a la gran Constelación del Dragón alrededor del Polo Norte Celeste -la altísima 'cima' del Meru-, en el cielo nocturno del hemisferio norte. A la gran constelación del 'Dragón de Siete Cabezas', llamada así porque intersecta a 7 constelaciones zodiacales. Era llamada Teli –y tratada muy naturalmente, sin demonizarla- en el Séfer Ietziráh cabalístico. Además, el Mito hindú, en ese 'tironeo' entre los 'Devas' y los 'Asuras', nos sugiere la presencia de dos fases en cada ciclo: una oscura e involutiva, y otra luminosa y evolutiva. Son las fases del día y la noche, de la existencia humana y el correspondiente pasaje por 'el Dúat' -egipcio- post-mortem.
· Estas imponentes imágenes míticas de los Dragones nos parecen naturales ahora, que la Ciencia y la Tecnología en la actualidad, nos han permitido ver a las ‘ígneas nebulosas’ y galaxias girando como gigantescos Chakras, o como ‘Dragones exhalando fuego y luz’ en los oscuros abismos del espacio intergaláctico.
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Las tres estrellas en 'el cinturón de Orión' son 'las Tres Marías' |
· ¿Cómo no entender el simbolismo hindú del “Monte Meru, es decir, el cono aparente que genera en la bóveda celeste la rotación del eje terrestre, y el Mito de que el 'cónico' Monte Meru es hecho girar por la gran soga-Serpiente Anantashesha” -la constelación del Dragón- enroscada en aquél, y tironeada por los Devas (Ángeles) de un lado y los Asuras (exotéricamente 'Demonios') del otro, y el Abismo del espacio con sus ‘nocturnas’ Tinieblas, etc.? Esto se hace evidente cuando la rotación del eje terrestre, hace que se vea girar a la gran Constelación del Dragón alrededor del Polo Norte Celeste -la altísima 'cima' del Meru-, en el cielo nocturno del hemisferio norte. A la gran constelación del 'Dragón de Siete Cabezas', llamada así porque intersecta a 7 constelaciones zodiacales. Era llamada Teli –y tratada muy naturalmente, sin demonizarla- en el Séfer Ietziráh cabalístico. Además, el Mito hindú, en ese 'tironeo' entre los 'Devas' y los 'Asuras', nos sugiere la presencia de dos fases en cada ciclo: una oscura e involutiva, y otra luminosa y evolutiva. Son las fases del día y la noche, de la existencia humana y el correspondiente pasaje por 'el Dúat' -egipcio- post-mortem.
· Estas imponentes imágenes míticas de los Dragones nos parecen naturales ahora, que la Ciencia y la Tecnología en la actualidad, nos han permitido ver a las ‘ígneas nebulosas’ y galaxias girando como gigantescos Chakras, o como ‘Dragones exhalando fuego y luz’ en los oscuros abismos del espacio intergaláctico.
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El 'tironeo' de la serpiente Shesha que hace girar al Monte Meru |
· Cuando
oímos hablar de la Era
de Acuario, la Era
de Piscis, etc. estamos, sin darnos cuenta, convocando a esta clave
astronómica-astrológica. Cada Era da lugar (y tiempo) a la manifestación de una cultura y
una religión predominante. En la Era de Tauro sobresalió la
religión de Mithras, por eso entre
sus símbolos característicos aparece el toro. En la Era de
Aries, encontramos al judaísmo y al carnero (símbolo de ese signo
zodiacal). La Era
de Piscis está vinculada con el cristianismo –de ahí la importancia del
símbolo de los peces en esta religión, y la del “sacrificio del cordero
pascual”, que implica la “muerte sacrificial de Jesu-Cristo” a manos del Sanhedrín, que representa a la era anterior, es decir, quedó atrás la
Era de Aries. Éste era el signo astrológico asociado a 'Judas
Iscariote', que fue 'el entregador' -en griego, no 'el traidor', como lo presenta
sólo el Evangelio más tardío, el de San Juan-. De ahí que hace pocos
años, a fines del siglo XX, se encontrase un 'Evangelio de Judas' donde Jesucristo explicita la importante y difícil misión de Judas. Y también la del signo de Aries, que 'entrega' su Eón-Era al Eón-Era del signo de Piscis.
·
Otro
ejemplo astronómico es el mito universal de la lucha del Dragón con el Sol o un
Héroe Solar (Hércules, David, Sansón, Jesu-Cristo, el Rey Arturo, etc). Para
nosotros es bien conocida la lucha del Dios solar Apolo contra la
serpiente Pitón que lo atacó ni bien nacido (otra versión de la lucha
del Arcángel Miguel y el Dragón). Un sentido astronómico posible es que este Mito
represente un modo de contarnos la presencia de un eclipse solar, que
momentáneamente trae la noche, y luego da nuevamente lugar a la luz. Otro
sentido es que la Serpiente (“extendida”, como el eje de la Tierra) –o el Dragón-
representa a la noche que cotidianamente se “traga” al Sol.
También puede simbolizar, como en Egipto, al pasaje por el Dúat, región
inferior de la vida post mortem, que da lugar al nacimiento de un nuevo
día, con energía renovada.
Además simboliza al Sol secando (hace unos 12.500
años) a un mar que estaba ubicado donde hoy está el desierto de Gobi. Para terminar -y dejando que ustedes intenten hallar otros sentidos- el Dragón simboliza la lucha que hubo entre los
Magos Negros de la Atlántida (hundidos por un Diluvio) y los Magos Blancos de
nuestra quinta humanidad. Y como el Diluvio ('controlado’ por Poseidón-Neptuno) se simbolizó en el Dragón,
ello le trasmitió el sentido ‘destructivo’
y de lo negativo al Dragón y su 'tsunámica cola'. Este
suceso impactó de tal modo a la psique colectiva que fue el único simbolismo
que prevaleció, y el Dragón quedó
–lamentable e injustamente- asociado siempre
al mal.
· Esta clave está relacionada con las Jerarquías Creadoras involucradas en la constitución septenaria y el nacimiento histórico de la Humanidad –según los registros ocultos a la mirada profana, tal como nos ha sido “notificado” por los Sabios del pasado y “recordado” por Helena P. Blavatsky y Alice Bailey-. A fin de hacer entendible esta idea, consideremos la siguiente analogía: nuestra 'mente individual' se pone en acción a través de los numerosos órganos, estructuras y centros de energía de nuestra constitución. Del mismo modo, la 'Mente Universal' se pone en actividad 'creativa' por medio de estas Jerarquías Creadoras, que son Huestes de distintos tipos y niveles de Seres Espirituales (como las 'Huestes Angélicas' del cristianismo, o los 'Ángeles-Mensajeros' o Melajim del judaísmo). Eran consideradas como 'Las Siete Causas Segundas' -o Inteligencias Secundarias-, para distinguirlas de 'La Causa Primera' o 'Inteligencia Primaria' (Por ejemplo, por el gran rosacruz Abad Juan Tritemo, 1462-1516).
·
Si bien lo
Infinito es Uno; cuando
se manifiesta “se hace” –en apariencia- múltiple o diverso. Un ejemplo gráfico
de esto, para entender mejor, lo encontramos con el rayo de luz blanca que
se diferencia en siete colores al atravesar un prisma. No es que los
siete sean independientes del rayo de luz. La unidad subsiste, a pesar de la
apariencia de diversidad. En el rayo blanco están integrados los siete colores.
Y el pasaje a través del prisma de cristal (de la materia) hace que se
manifieste como múltiple diversidad.
El Ouróboros simboliza los 'ciclos' de todo tipo, incluso los que forma el elemento 'Carbono', la química orgánica de la vida |
4. Clave Teogónica–Antropogónica
· Esta clave está relacionada con las Jerarquías Creadoras involucradas en la constitución septenaria y el nacimiento histórico de la Humanidad –según los registros ocultos a la mirada profana, tal como nos ha sido “notificado” por los Sabios del pasado y “recordado” por Helena P. Blavatsky y Alice Bailey-. A fin de hacer entendible esta idea, consideremos la siguiente analogía: nuestra 'mente individual' se pone en acción a través de los numerosos órganos, estructuras y centros de energía de nuestra constitución. Del mismo modo, la 'Mente Universal' se pone en actividad 'creativa' por medio de estas Jerarquías Creadoras, que son Huestes de distintos tipos y niveles de Seres Espirituales (como las 'Huestes Angélicas' del cristianismo, o los 'Ángeles-Mensajeros' o Melajim del judaísmo). Eran consideradas como 'Las Siete Causas Segundas' -o Inteligencias Secundarias-, para distinguirlas de 'La Causa Primera' o 'Inteligencia Primaria' (Por ejemplo, por el gran rosacruz Abad Juan Tritemo, 1462-1516).
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Altorrelieve del Abad Juan Tritemo |
· Estas
claves aparecen en los distintos pueblos; y cada uno la custodia celosamente.
En la antigüedad estaba todo muy velado. Por ejemplo, en el Judaísmo –para no
contradecir su “monoteísmo exotérico”, que en realidad esotéricamente es un
Monismo “advaita” de tipo similar al vedantino, ya que Dios es 'lo Uno-Único' (Iajid), 'no hay Otro' (Ein Od)- aparecen “genealogías de
personajes humanos” (tales como los descendientes de Caín y Abel) en lugar de
hablarnos de las “teogonías” de “Dioses” o “Jerarquías” que intervienen
en la Formación
del hombre, se habla de Patriarcas y Matriarcas. Así es que
encontramos a Esther, análoga a la Diosa Ishtar
babilónica, Astarté, Afrodita, Isis, etc.
· Esta clave era muy difícil de desvelar porque para poder hacerlo, había que darse cuenta de la unidad esencial subyacente a todas las religiones,
más
allá de sus diferencias externas. Y esa comprensión iba a contramano de
la tendencia nacionalista-separatista de cada pueblo que anhelaba tener
'sólo para sí', el
favor de su 'Dios de tribu', y lograr así la seguridad psicológica de
haber tenido 'en exclusiva' la revelación de 'la única -y por ende
indubitable- verdad'. Sin embargo, la realidad era que derivaban todas
de una Raíz
única común; y una verdad isomorfa subyacía tras las superficiales y externas
diferencias que había entre las Tradiciones de la antigüedad.
· Demás está
decir que esta Clave se relaciona con el Cuarto
Rayo ‘de armonía a través del conflicto’, entre el Espíritu y la Materia. O
entre las Jerarquías Creadoras superiores y las inferiores que, entrelazadas
entre sí, componen a la ‘cuarta Jerarquía Humana’. Hemos de atravesar por
varias ‘luchas y guerras en los cielos’ antes de llegar al ‘armónico Nirvana’
final, al terminar el ciclo humano.
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'Jerarquías Creadoras' cristianas (San Pablo-Dionisio Areopagita) |
5. Clave Geométrica–Numérica. Hombre Creador
· A cada
palabra hebrea en la Kabaláh (o en el griego, o el sánscrito, o cualquier otro 'Lenguaje Sagrado') le corresponde
un determinado valor numérico, y éste tiene varios significados. En este
sentido, por ejemplo, hablamos de una “Clave Numérica”.
· De esto
hemos dado abundantes ejemplos en los años anteriores. Lo que no dijimos es la
tremenda “eficacia” -en cuanto a los efectos- que todo ello conlleva, sea uno
consciente del proceso o no. De ahí la importancia de acompañar su estudio con
una vida estrictamente ética. A su vez, la comprensión de lo geométrico –un
pentágono, un triángulo, un cuadrado, un círculo, etc- representan y evocan realidades
metafísicas y “principios” en el cosmos y en el hombre. ¿No decía Platón que el Demiurgo (o Logos) del Universo
“Geometriza”? Decía que para su Obra usó la Forma del Dodecaedro, el
poliedro regular de 12 caras pentagonales y 360 triángulos rectángulos, que
tiene proporción áurea, que es la “divina proporción” como la llamó Fray Luca
Pacioli di Borgo, amigo de Leonardo Da Vinci.
· La
comprensión de los posibles significados asociados a lo numérico y a lo
geométrico da pistas para poder seguir la interpretación de todo el
sistema
cuyo estudio se aborda. Incluso dentro de los ámbitos 'exotéricos', los
científicos hacen cálculos numéricos y diagramas geométricos... ¡Y
después de todo ello, puede resultar un entendimiento de cómo pudo
surgir el Universo (por un Big Bang), o una bomba atómica! Cambiemos el
enorme poder encerrado en los 'núcleos atómicos', por el incomparablemente
superior que subyace en los 'Núcleos de los Lotos Egoicos' de los
Hombres, y tendremos una idea de por qué esta Quinta Clave, relacionada con el Quinto Rayo
de
Ciencia (concreta o abstracta, y exotérica o esotérica), se relaciona con los poderes psíquicos y
espirituales. Como
dice la conocida expresión: 'conocimiento es poder'.
·
La mejor síntesis de esta Clave la dio
Pitágoras: “Todo es Número” [de ahí el Poder que estos Entes (DS Vol. I, pp. 119 y 135) encierran]. Y
qué claro nos parece esto hoy, a pesar del materialismo y nuestra proverbial
ignorancia de la Filosofía Esotérica que
caracterizó a Pitágoras, pero cuando -además de las ciencias- la tecnología nos han mostrado
palpablemente la “omnipresencia” del Número; que escuchamos música, vemos
películas o televisión, o usamos computadoras, y todo digitalmente, es decir, gracias a los números.
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'El Cielo espera con dolores de parto el nacimiento de los Hijos de Dios' |
· En “La Doctrina Secreta”
(1888) H. P. Blavatsky hace una
relación entre la Gupta Vidya oriental
–que significa “Sabiduría Oculta”- del Hinduismo con la Kabaláh Caldeo-Hebrea. Cuando se
atribuye “alegóricamente” el libro “Sefer Ietzirá” a Abraham,
Patriarca procedente de la ciudad de Ur (al sureste de Babilonia), sutilmente, se está dando a entender que la
Kabalá proviene de Caldea. Cuando
el pueblo judío estuvo cautivo en Babilonia, ésta tenía unos 400.000
habitantes. Nabucodonosor, cuando invadía territorios, se llevaba la élite
cultural a Babilonia. De modo que allí se juntaban los más cultos de los
pueblos invadidos. Pitágoras, por ejemplo, estuvo en aquel entonces en Babilonia.
No es de extrañar el parecido de su “Filosofía-Mística” de los Números -su “Aritmosofía”-, con la Kabaláh.
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