Géminis
en la Individualización de la Humanidad y en el Proceso de Iniciación
Por Patricia Fernández A. de Ordóñez
Colaboración de Adolfo R. Ordóñez
Colaboración de Adolfo R. Ordóñez
- Alice Bailey señala que la Constelación de Géminis estuvo involucrada en la Individualización de la humanidad, es decir, durante el pasaje desde el reino animal al humano, proceso que -según ella dice- podemos considerar una ‘Iniciación’, desde la perspectiva del ‘salto’ cualitativo que representa en la maduración planetaria, globalmente abordada.
- Análogamente, podemos considerar que Géminis también está implicado en el Proceso de ‘salida’ del reino humano, lo que en términos esotéricos habitualmente denominamos el pasaje al 5º Reino, o -como lo designó Jesucristo- el “Reino de los Cielos” (es decir, de las Almas liberadas), el cual podría considerarse en el proceso de Individuación Colectivo otro “momento iniciatorio planetario”.
Quisiera hoy, como un aporte a esta Luna Llena,
meditar en derredor de esta cuestión.
Géminis es un signo de dualidad, sus
dos columnas -como las dos que había a la entrada del simbólico “Templo de
Salomón”- representan todos los pares de opuestos que se nos puedan ocurrir
pensar.
Consideraremos ahora, un par de opuestos constitutivo,
propio e inherente a la condición humana: el de la dualidad ‘consciente/inconsciente’.
En el Psicoanálisis
lacaniano, por ejemplo, se habla del
‘sujeto dividido’ como el ‘sujeto humano’, es decir, los psicólogos lacanianos
consideran que si no está establecida la división ‘consciente/inconsciente’, no
se ha ‘completado’, por llamarlo de algún modo, la constitución de lo
propiamente humano. Astrológicamente hablando, vemos cómo Géminis, con sus dos
columnas, o con el simbolismo de ‘Los Gemelos’, representa esta condición de
una dualidad constitutiva y fundante, en este caso, del fenómeno propiamente
humano.
Complementariamente a lo anterior, las
variadas corrientes de ‘Psicología
Transpersonal’, dan cuenta de ciertos estados anímicos (como por ejemplo
los ‘sueños conscientes’, o las denominadas ‘experiencias oceánicas’), en las
cuales humanos que aman, trabajan, asumen compromisos y llevan vidas
creativas (es decir, ‘humanos que podrían considerarse clínicamente
saludables’), parecieran trascender la dicotomía ‘consciente/inconsciente’, y
sin embargo, dichas experiencias están dentro de la ‘franja’ de lo considerado
‘humano’. ¿Qué sucede aquí, entonces, considerando estas circunstancias -la
división consciente/inconsciente y su trascendencia-, desde la Astrología, y en
particular abordando al signo Géminis?

- Si hacemos girar a la Rueda en el sentido horario (de Aries a Tauro pasando primero por Piscis), lo denominamos ‘el Camino de Ida o camino diurno’. Este camino es el característicamente recorrido por una humanidad aún infantil, que necesita adquirir experiencias y mirar privilegiadamente ‘hacia afuera’, guiándose casi exclusivamente por la información proveniente de los cinco sentidos. Es el camino de despliegue de la ‘Persona’ o ‘Máscara’. Jung daba importancia a esta instancia madurativa, pues decía que había un momento en la vida de todo ser humano en el cual era necesario ‘adaptarse’ a la realidad exterior para poder ‘ganarse la vida’, y ‘tener algo de qué vivir’, y un modo de 'presentarse en sociedad'. En este ‘Arco de Ida’, tenemos al Alma haciendo su aprendizaje en el Mundo ordonario y cotidiano.

Veamos cómo aquí también hay una dualidad mundo interno- mundo externo (pero ya no disociados entre sí), y que por lo tanto, Géminis
representa con sus dos columnas, tanto el camino de ida como el camino de
regreso.
Cada uno de los 12 signos puede estudiarse desde
ambas perspectivas, considerándolos en el 'Camino de Ida o desde el Camino de regreso'.
Veamos hoy, en honor a esta Luna Llena, las
características de Géminis en el ‘Camino de día o de ida’,
relacionado con el ingreso a la experiencia y
aprendizaje humano; y luego considerémoslo en el ‘Camino de regreso, o ‘proceso de
salida de la condición humana’:
1. Camino de Ida, de Individualización
humana, o de ingreso a la condición humana:
El mismo se caracteriza por la percepción
dicotómica de la dualidad, por la
separación y el enfrentamiento de los polos. Esta diferenciación creciente al comienzo de la vida
anímica, será una necesidad que tiene la finalidad funcional de poder distinguirnos de las
‘Aguas Matriciales’ del Inconsciente Colectivo del cual provenimos. Por ejemplo,
es propio de nuestra condición anímica saludable, aprender a distinguir entre ’yo/no yo’, o entre `mundo interno/
mundo externo’. Ésta es una adquisición que no nos viene dada desde el nacimiento, y que
tampoco lo estuvo históricamente.

Esta diferenciación y
distinción es considerada necesaria para poder llevar una vida anclada en el
‘principio de realidad’. Aquí observamos la acción del arquetipo geminiano en
pleno despliegue.
Desde el Génesis Bíblico con la mítica expulsión
del Paraíso y la aparición de los dos sexos, hasta la posición positivista
ingenua que considera a la realidad material como la única fuente de
conocimiento dejando a lo que queda fuera de ella como ‘fantasía’, todo esto
forma parte de una octava vibratoria infantil de la experiencia geminiana: el
de la separación y la división de las dualidades como aspectos o polos divorciados
e incompatibles entre sí.
En la vida anímica estos dos polos constitutivos
del signo de Géminis, los experimentaremos como la vía consciente separada de la
vía inconsciente, una especie de gran autopista anímica con dos carriles
absolutamente independientes, de modo tal que uno no permite la interacción con
el otro.
Esta
vivencia separada de la dualidad en Géminis, en el ‘Camino de Ida’ tiene
sus consecuencias en la percepción dicotómica de todos los pares de opuestos,
pues a nivel anímico habrá un ego incapaz de considerar simultánea o
alternativamente de modo dialéctico a cada uno de las dos caras constitutivas
de toda realidad.
Entre los géneros, por ejemplo, habrá disociación,
y las lógicas masculina y femenina, respectivamente, serán consideradas como irreconciliables,
alimentando el sentimiento de superioridad de un género sobre el otro, y el
distanciamiento progresivo entre ambos. Y así podríamos continuar citando
cualquier dualidad pensable. Lo importante es comprender que en la primera
Rueda del camino humano priorizamos y valorizamos, una sola de las dos caras y
rechazamos la otra. Esto hace a la experiencia sombría o primitiva de Géminis;
y la cara rechazada al ser proyectada, vendrá a nuestras vidas como destino
vincular.
De acá que en la familia de todo ‘materialista’
aparezca un ‘espiritualista’, o que en la casa de un conservador aparezca un
‘progre’, o que en la vida de un racionalista a ultranza se den fenómenos
inexplicables y el inconsciente haga saber de su presencia - tal como le sucedía a
Wolfgang Pauli antes de comprender la relación consciente/inconsciente-. O aún,
que en una familia llena de `machistas’, aparezca una feminista a ultranza.
Esto también representa al ‘arquetipo geminiano en acción’.

Camino de Regreso, Proceso de Iniciación,
o de salida de la condición humana:
En la Rueda directa o camino de regreso, Géminis también desempeñará un rol decisivo, pues facilitará y estimulará la vivencia dialéctica de las dualidades, consideradas como constitutivas de todo fenómeno. Por ejemplo, percibiremos que el espíritu necesita de la materia 'como vehículo' para manifestarse, y viceversa; la materia -por sí sóla 'amorfa'- necesita de la 'guía in-formativa' del espíritu para que de la colaboración de ambos polos resulte una 'expresión' determinada.
La vida consciente comprende que tiene sus raíces
en lo inconsciente. Y que lo inconsciente necesita de la manifestación
consciente para ser ‘concientizado’ (emergencia del ‘sentido vital’).
La lógica
femenina (‘Eros’ al decir de Jung, como ‘inteligencia vinculante’), complementará
a la lógica masculina (‘Logos’, según este autor, como ‘inteligencia
planificadora’). Más aún, comprenderemos que ambas nos constituyen y están
presentes tanto en hombres como en mujeres, con lo cual no existe la separación
absoluta y cada uno va ‘hilando’ el diálogo entre ambas lógicas y comprendiendo
la necesidad de la interacción entre ambos tipos de talentos.
Como vemos, en el simbólicamente denominado ‘Camino
de regreso’, también actúa el arquetipo geminiano como función guía.
En la vida anímica esto va produciendo cambios
perceptivos y neurofisiológicos. La dualidad deja de ser vivenciada como
absolutamente separada, y de a poco va teniendo lugar una percepción dialéctica
que puede, entonces, comprender y explicar fenómenos paradojales como los de
los ‘sueños conscientes’ , o las ‘experiencias oceánicas’ citados, en las que
la antigua y clásica separación
‘consciente/inconsciente’ o ‘Mundo externo/Mundo interno’, adquiere, ahora, un
nuevo alcance.
Sólo desde esta percepción dialéctica de la
polaridad geminiana, es posible entender el fenómeno de la sincronicidad, la
dualidad onda /corpúsculo, o el concepto de Inconsciente colectivo y de ‘campos
mórficos’ como ‘produciendo efectos’ en la vida de familias y de naciones
enteras.
Los aportes científicos característicos de la Rueda directa o 'camino de regreso' (Iniciación)
Decía un Maestro del Budismo Zen: “Antes de iluminarme, el río era río y la montaña era montaña. Sin embargo, cuando estaba en el proceso de mi iluminación, el río dejó de ser río y la montaña dejó de ser montaña. ¡Pero cuando al fin me iluminé, el río volvió a ser río y la montaña volvió a ser montaña!
Los aportes científicos característicos de la Rueda directa o 'camino de regreso' (Iniciación)
Decía un Maestro del Budismo Zen: “Antes de iluminarme, el río era río y la montaña era montaña. Sin embargo, cuando estaba en el proceso de mi iluminación, el río dejó de ser río y la montaña dejó de ser montaña. ¡Pero cuando al fin me iluminé, el río volvió a ser río y la montaña volvió a ser montaña!
Hoy la ciencia, ha superado el positivismo ingenuo
característico del siglo XIX. Además, ya no se piensa en la realidad física
como siendo algo pura y exclusivamente material -y atómica o corpuscular-, sino que se la trata como consistiendo de información y materia con una dialéctica 'ondulatoria-corpuscular’ dada por las leyes de la física cuántica.
Por ejemplo, en psicología, Freud conceptualizó la
noción de un Inconsciente Personal, es decir, la presencia en la vida anímica
de un saber que trasciende a la conciencia. Jung, por su parte, va más allá y
conceptualiza la noción de Inconsciente Colectivo, la presencia de un dimensión
anímica -álmica-, común a la especie; esto se acerca y mucho a la ‘Super Alma’
que proponía el filósofo Emerson, y también está muy cercana a la antigua
noción griega de ‘Ánima Mundi’ o ‘Alma del Mundo’.
En el campo de la Biología, Rupert Sheldrake,
propone la noción e ‘Campo Morfogenético’, como ‘campos de forma o de orden' que
organizan a la Naturaleza, a la experiencia y aprendizajes en cada especie.
Si bien las nociones anteriores (de inconsciente
personal, colectivo y de campos morfogenéticos) no son aceptadas por la
totalidad de la comunidad científica, lo cierto es que las pruebas que las
demuestran se vienen acumulando de modo impresionante.
Y en Física Cuántica, se ha trascendido la antigua
división entre ‘onda/corpúsculo’, pues los físicos ven que la materia se
comporta de ambos modos, a veces como ‘onda’ y otras como ‘corpúsculo’, según
el contexto en el que sea observada.
De modo que podríamos decir, que hoy la ciencia
está señalando el camino hacia la ‘salida de la experiencia humana’, y nos está
acercando a la vivencia del 5º Reino, pues si bien la dualidad sigue presente
(Géminis), la división no es absoluta, y
aparece la presencia de un vínculo inseparable entre las dos caras de la misma.