Año Nuevo Maya: Muluk, Luna
Roja
Patricia Fernández Acosta de Ordóñez
Hoy, 26 de Julio de nuestro calendario gregoriano, se celebra el Año Nuevo Maya. Está regido por el
sello Luna Roja
-Muluk-.
La Luna está vinculada al agua, principio purificador, y es considerado
sagrado en muchas culturas por ser posibililtador de la vida. Por eso, este ciclo estimulará la limpieza emocional y del cuerpo en general.
- En un sentido luminoso, la Luna como símbolo del principio Yin, principio receptor, canaliza y transmite al principio solar. Muluk es la Gran Comunicadora de la Luz solar espiritual, así como también posee la capacidad de transmitir la sabiduría de la Esencia. Estos son los atributos trascendentes propios de este sello. De modo que es momento de cultivar nuestra receptividad e intuición, porque los canales de intercomunicación entre las distintas dimensiones, estarán especialmente abiertos, y nos llegarán mensajes de Fuentes profundas.
La regla clave para estos doce meses será el aprender a fluir con las
fases, con los ciclos. No olvidemos que la Luna rige el flujo de las mareas. Del
mismo modo a como sucede con las mareas, en el plano anímico, a lo largo de este año sentiremos especialmente momentos de
elevación, y otros de intensa caída. Es un año que nos facilita, por eso, el comprender las
contradicciones humanas, las transiciones vitales, los cambios, y el devenir inevitable de la existencia.
También es un período que facilita el tomar contacto con nuestro mundo íntimo,
interno, el registrar la profundidad de nuestro mundo emocional y la sensibilidad -la cual se verá
sobreestimulada-.

- En un alcance más sombrío, Muluk representa las vestiduras, lo que hace de vehículo a la esencia. Si sólo nos quedamos con su cara externa, la máscara que cubre pero carece de vida, no se llevará a cabo el propósito de su función arquetípica trascendente. Por tal motivo, la tentación a identificarnos con la imagen reflejada en el espejo y no con el ‘alma’ será muy grande. Una existencia vacía, carente de espíritu, y por lo tanto mecánica e insensible, representa la cara oscura de este arquetipo.
En lo que respecta a la vida anímica veremos sobredimensionado el mundo
emocional; y las respuestas reactivas, las susceptibilidades y expresiones defensivas desde la huella dejada por dolores pasados, estarán a la orden del día.
La práctica de la meditación será una herramienta inestimable para calmar la
ciclotimia (personal y colectiva) y las tsunamis astrales que abundarán. La prueba del año será no identificarnos con las corrientes de ánimo colectivas, y en cambio, intentar ser receptivos al principio trascendente interno.
No sólo habrá fluctuaciones emocionales, también las tendremos climáticas, y económicas, como características del año.
La Luna asimismo puede canalizar las pasiones más bajas
como la agresión, la hostilidad, la violencia, el descontrol anímico. Será muy importante, entonces, cultivar la
calma y desarrollar flexibilidad frente a los cambios (representados en las fases lunares), en lugar de dar respuestas
rígidas queriendo imponerle a la Vida, nuestra infantil perspectiva. Esto, el 'berrinche tan típicamente humano', sólo nos hará sentir más frustrados.
Para finalizar, Muluk nos posibilitará tomar un contacto más directo con la Fuentes del Inconsciente
Colectivo, y con la Memoria Colectiva, porque la Luna rige la Memoria. Así que
el trabajo con Constelaciones familiares, o con la sanación del pasado (por
ejemplo, con las herramientas que nos
brinda el Reiki de sanación a distancia usando el símbolo lunar), serán especialmente oportunas y
fructíferas. A lo largo de este año maya
tendremos ocasión como nunca de poner en orden los traumas o conflictos
abiertos del pasado.